Dirigir en un mundo fundamentalmente cambiante

Leadership

¿Qué es el liderazgo responsable?

Esa es la gran pregunta que ocupa el centro de la reciente conferencia anual organizada por la Escuela de Negocios del Imperial College. Es la primera vez que intervengo en calidad de presidente del consejo asesor del nuevo Centro Leonardo de Imperial, un centro de investigación para la empresa sostenible, que se pondrá en marcha formalmente en junio. Con este centro de excelencia interdisciplinar, multifacético y orientado a las partes interesadas, el Centro Leonardo se propone explorar lo que define la nueva lógica de la empresa y el nuevo tipo de liderazgo empresarial responsable que el mundo necesita en esta Década de Acción.

Asumo este papel con la esperanza de que podamos cerrar la brecha entre la retórica y la acción y promover un replanteamiento radical del papel de los directores de los consejos de administración y de los líderes de la C-suite como impulsores del cambio sostenible.

Nuevos retos, nuevas habilidades

Ningún título de MBA o caja de herramientas de liderazgo puede por sí solo equipar a los líderes de hoy para los cambios complejos e interconectados a los que nos enfrentamos. Los ciclos quinquenales de estrategia y los procesos anuales de planificación empresarial no garantizan que se mantenga la relevancia y la adecuación al futuro en un mundo fundamentalmente cambiante. El liderazgo responsable es un ejercicio dinámico y continuo de ver, comprender y abordar el papel de tu organización en la sociedad y en el mercado, abordando tres conjuntos de emergencias que se refuerzan mutuamente y su impacto en las partes interesadas: La emergencia climática, la emergencia de la biodiversidad y la creciente brecha socioeconómica.

¿Cómo podemos transformar nuestro modelo de negocio para que sea neto-cero, regenerativo, justo y equitativo?

No desde la perspectiva de «¿Cómo podemos hacer menos daño?», sino desde la perspectiva de «¿Cómo podemos transformar nuestro modelo empresarial para que sea neto-cero, regenerativo, justo y equitativo?»

La nueva lógica empresarial desafía y reescribe los libros de juego del capitalismo moderno. El crecimiento económico puede generarse sin la erosión irreparable de los sistemas planetarios, y la competitividad puede lograrse garantizando al mismo tiempo salarios dignos y condiciones laborales decentes para todos los trabajadores de la cadena de valor. Se trata de pasar de una lógica de suma cero a una lógica positiva neta, creando una economía circular.

La disrupción allana el camino

Ya lo hemos visto antes. Las grandes disrupciones, como la crisis del COVID-19, generan agitación y dolor social, pero también pueden ser un catalizador del cambio que, al estilo del Fénix, allana el camino para que surjan de las cenizas nuevas ideas y enfoques. El liderazgo consiste en admitir dónde nos equivocamos en el pasado y aprender de esos errores mientras avanzamos. La dura verdad es que nuestro fracaso a la hora de crear un mundo más justo desde el punto de vista social antes de la COVID-19 ha empeorado significativamente la crisis actual y dificultará nuestra capacidad para recuperarnos más rápidamente.

Durante la pandemia se perdieron 255 millones de puestos de trabajo, una cifra sin precedentes, que echó por tierra dos décadas de progreso en la eliminación de la pobreza extrema. Las personas más afectadas son las que trabajan en la economía informal, muchas de ellas mujeres. A medida que nos recuperamos de la crisis, también tenemos que aceptar el hecho de que muchas empresas que florecieron durante la pandemia lo hicieron sobre la base de la precariedad de sus trabajadores: personas con bajos ingresos que entregaban nuestros alimentos y otros bienes cuando el mundo estaba en crisis, unidos a la fuerza de trabajo en la llamada gig-economía, sin protección social ni derechos.

Un nuevo contrato social

Al unirnos para reconstruir nuestras economías desde las cenizas del COVID-19, tenemos una oportunidad única de crear un mundo más resistente, sostenible y justo. Y esto sucederá con una comprensión fundamentalmente cambiada de la responsabilidad del liderazgo y del deber fiduciario.

Ya estamos viendo señales de ello. Los flujos financieros están cambiando, con la financiación pública y privada gravitando hacia inversiones sostenibles netas. A esto hay que añadir el aumento del activismo de los accionistas de los grandes inversores institucionales, que están dispuestos a castigar a las empresas que no presenten pruebas concretas de cómo gestionan de forma proactiva sus riesgos y oportunidades en el cumplimiento del Acuerdo Climático de París, o que no establezcan objetivos ASG como parte de los planes de remuneración de los ejecutivos.

Si bien esta agenda ha sido configurada en gran medida por las preocupaciones medioambientales, la crisis del COVID-19 ha creado una nueva conciencia sobre la responsabilidad social de las empresas. Por ejemplo, Deliveroo, el servicio de entrega de aplicaciones respaldado por Amazon, que fracasó en su prevista salida a bolsa cuando varios gestores de fondos decidieron no respaldar el negocio debido a la preocupación por los derechos de los trabajadores. O el anterior director general de Rio Tinto que, a pesar de los buenos resultados empresariales, tuvo que dimitir tras no tener en cuenta los derechos de los pueblos aborígenes de Australia a proteger su patrimonio cultural de las actividades de la empresa minera.

La responsabilidad empresarial en materia de derechos humanos, incluida la justicia medioambiental y social más allá de lo que exige la ley, es el siguiente capítulo del libro del liderazgo responsable.

Un nuevo tipo de humanismo

Volvamos al Centro Leonardo y al legendario polímata y renacentista que le da nombre, Leonardo da Vinci. Su credo era: «Desarrollar una mente completa: Estudia la ciencia del arte; estudia el arte de la ciencia. Aprende a ver. Date cuenta de que todo está conectado con todo lo demás».

Mi esperanza para los próximos años es que veamos un renacimiento de un nuevo tipo de humanismo que ponga la compasión por las personas y por todas las cosas vivas en el centro del liderazgo responsable. Y que comprenda que la salud de las personas, la naturaleza y el planeta está conectada con todo lo demás.

Estoy deseando explorar este nuevo ethos de liderazgo y la lógica de la empresa junto con la amplia red de académicos y líderes empresariales del Centro Leonardo.

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